Andalucía
El coche perseguía ferozmente la línea discontinua preocupado por no malgastar un solo minuto. Mientras, su cabeza, que apenas conocía diez veranos, rebotaba suavemente contra el cristal de una de las ventanillas de atrás. Tenía los ojos abiertos, la vista fija en los árboles y una mente calmada, verde. Podía imaginarse recostado junto a un viejo roble, escuchando el frescor de la hierba, sintiendo la paz de la naturaleza y el amor de la tierra. Caía el sol en una dorada tarde de verano. Andalucía le hacía feliz.
El coche perseguía ferozmente la línea discontinua preocupado por no malgastar un solo minuto. Mientras, su cabeza, que apenas conocía diez veranos, rebotaba suavemente contra el cristal de una de las ventanillas de atrás. Tenía los ojos abiertos, la vista fija en los árboles y una mente calmada, verde. Podía imaginarse recostado junto a un viejo roble, escuchando el frescor de la hierba, sintiendo la paz de la naturaleza y el amor de la tierra. Caía el sol en una dorada tarde de verano. Andalucía le hacía feliz.

1 Comments:
At 2:50 AM,
José Miguel Vilar-Bou said…
El relato está guay, pero es mucho más corto de lo que pedían las bases...
JM
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