Globosdeoro

Sunday, March 20, 2022

Recapitulando

 Algunas notas para no olvidar:

12 años en GFT , Carlos, juan , Sergi ,isa y Rafa. Proyecto Mapfre, Eduardo , Carla, Sergi... Scrum Master. Opción de Lendis( mucha pasta).

Julia empieza a reírse , martín es un terremoto. Vane manteletas. La crianza es agotadora. 

Pandemia , pádel olvidado, salir de fiesta olvidado, leer casi imposible. Parque de abastos Paolo , Óscar Tarín , Emma y Martín. Teodoro Llorente. Cuido mi relación con Tere.

Canet, Vane, miedo, superación, 

Agile trainings. 

Valencia CF en la final de Copa. 


Sunday, February 07, 2010

Peste, s. (del latín pestis, plaga, peste; de donde pestilente, pestífero; la misma raíz que perdo, destruir [PERDICION].) Una plaga, pestilencia o enfermedad epidémica y mortífera; toda cosa nociva, maligna o destructiva; persona destructiva y maligna.

La peste es, en cierto modo, un ser muy superior a nosotros: sabe dónde encontrarnos y cómo... normalmente en el baño o en plena relación sexual, o dormidos. Hace muy bien también lo de cazarte en el cagadero a media cagada. si ella está a la puerta, puedes gritar: «¡por Dios, espera un momento, no fastidies, ahora mismo salgo!». pero el sonido de una dolorida voz humana no hace más que alentar a la peste: su llamada, su campanilleo, se hace más animado. la peste suele llamar y campanillear. has de dejarla entrar. y cuando se va (al fin), estás enfermo una semana. la peste no sólo te mea el alma... hace también magníficamente lo de dejarte su agua amarillenta en la tapa del water. deja apenas lo suficiente para que se vea; no sabes que está allí hasta que te sientas y es demasiado tarde.a diferencia de ti, la peste tiene tiempo de sobra para fastidiarte. y todas sus ideas son contrarias a las tuyas, pero ella nunca lo sabe porque habla constantemente y aun cuando aproveches una oportunidad para discrepar, la peste no oye. la peste jamás oye tu voz, en realidad. sólo es para ella una vaga zona de ruptura, después prosigue su diálogo. y mientras la peste prosigue, te preguntas cómo es que siempre consigue meter sus sucios morros en tu alma. la peste tiene también muy clara conciencia de tus horas de sueño y te telefoneará una y otra vez cuando duermes y su primera pregunta será: «¿te desperté?». o irá a tu casa y estarán todas las persianas echadas, pero ella llamará y llamará salvaje, orgiásticamente. si no contestas, gritará: «¡sé que estás ahí! ¡he visto el coche fuera!».esos destructores, aunque no tienen la menor idea de tu forma de pensar, perciben que les detestas, pero por otra parte esto no hace más que estimularles. comprenden también que eres un determinado tipo de persona: es decir, ante la disyuntiva de herir o ser herido, aceptarás lo último, y las pestes corren detrás de los mejores filetes de humanidad. saben dónde está la buena carne.la peste siempre desborda vulgares y secas chorradas que considera sabiduría propia. algunas de sus observaciones favoritas son:- no es cierto eso de TODOS malos. dices que todos los policías son malos. pues bien, no lo son. he conocido algunos buenos. existe el policía bueno.no te concede posibilidad de explicarle que cuando un hombre se pone ese uniforme, es el protector pagado de las cosas del tiempo presente. está aquí para procurar que las cosas sigan como están. si te gusta como están las cosas, entonces todos los polis son polis buenos. si no te gusta cómo están las cosas, entonces todos los polis son malos. sí existe lo de TODOS malos. pero la peste está impregnada de estas hueras filosofías caseras y no las abandonará. la peste, incapaz de pensar, se aferra a la gente... hosca y definitivamente y para siempre.- no estamos informados de lo que pasa, no tenemos las soluciones auténticas. hemos de confiar en nuestros gobernantes.ésta es tan jodidamente estúpida que no quiero ni comentarla. en realidad, bien pensado, no enumeraré más comentarios de la peste porque empiezo ya a ponerme malo.en fin. pues bien, esta peste no necesita ser una persona que te conozca por el nombre o la dirección. la peste está en todas partes, siempre, dispuesta a lanzar su apestoso y envenenado rayo mortífero sobre ti. recuerdo una época concreta en la que tuve suerte con los caballos. estaba en Del Mar con coche nuevo. todas las noches después de las carreras elegía un motel nuevo, y después de una ducha y de cambiar de ropa, me metía en el coche y recorría la costa y buscaba un sitio bueno para comer. por un sitio bueno quiero decir un lugar en el que haya poca gente y den buena comida. parece una contradicción. quiero decir, si la comida es buena, habrá mucha gente. pero como muchas aparentes verdades, ésta no lo es necesariamente, a veces la gente va en manadas a sitios donde dan absoluta basura. así que todas las noches hacía el peregrinaje buscando un sitio en que diesen bien de comer y que no estuviese lleno de chiflados. me llevaba tiempo. una noche tardé hora y media en localizar un sitio. aparqué el coche y entré. pedí una tajada de carne a la neoyorquina, patatas fritas, etc., y allí me quedé sentado tomando café y esperando que llegara mi comida. el comedor estaba vacío; la noche era maravillosa. luego, justo cuando llegó mi filete a la neoyorquina, se abrió la puerta y allá entró la peste. por supuesto, te lo suponías. había treinta y dos taburetes allí, pero TUVO QUE coger el que estaba a mi lado y empezar a charlar con la camarera mientras comía su donut. era un auténtico imbécil. el diálogo rasgaba las tripas. apestosas y necias memeces, el hedor de su alma bailoteaba en el aire destrozándolo todo. me metía justo suficiente codo en la bandeja. la peste hace muy bien lo de meter justo suficiente codo en la bandeja. tragué el filete Nueva York y luego salí y me emborraché tanto que perdí las tres primeras carreras del día siguiente.la peste está en todo lugar en que trabajes, en todos los sitios en los que estás empleado. yo soy carne de peste. una vez trabajé en un sitio en que había uno que llevaba quince años sin hablar con nadie. cuando yo llevaba dos días allí, me soltó un rollo de más de media hora. estaba completamente loco. una frase era sobre un tema y la otra sobre otro sin relación alguna. lo que me parece muy bien, si no fuera que lo que decía era material rancio muerto soso y apestoso. le conservaban en su puesto porque era un buen obrero. «un buen trabajo por un buen jornal». hay por lo menos un loco en cada lugar de trabajo, una peste, y siempre me eligen a mí. «les gustas a todos los locos», es una frase que he oído en trabajo tras trabajo. no es alentadora. quizás las cosas mejoraran si todos comprendiéramos que quizás hayamos sido pestes para alguien una u otra vez, aunque no lo supiéramos. mierda, que horrible pensamiento, pero es muy probable que sea cierto y quizás nos ayude a soportar la peste. no hay, en realidad, un tipo cien por cien. todos poseemos locuras y taras diversas de las que nosotros no somos conscientes pero sí todos los demás. ¿cómo íbamos a quedarnos si no quietos en el corral? sin embargo, debemos admirar al hombre que toma medidas contra la peste. frente a la acción directa, la peste tiembla y pronto se aferra a otro sitio. conozco a un hombre, una especie de poeta-intelectual, del tipo animoso y lleno de vida, que tiene un gran letrero colgado en la puerta de casa. no lo recuerdo exactamente pero más o menos dice así (y lo dice en una maravillosa letra de molde):a quien pueda interesar: telefonéame, por favor, para concertar una cita cuando quieras verme. no contestaré llamadas que no espere. necesito tiempo para mi trabafo. no permitiré que asesines mi trabafo. comprende, por favor, que lo que me mantiene vivo me hará más agradable contigo y para ti cuando por fin nos veamos en condiciones de tranquilidad y calma.admiré aquel letrero. no lo consideré algo presuntuoso o una sobrevaloración egoísta. era un buen hombre en el buen sentido y tenía el valor y carácter necesarios para afirmar sus derechos naturales. vi el cartel por primera vez por casualidad, y después de mirarlo y de oírle a él dentro, volví a mi coche y me largué. el principio de la comprensión es el principio de todo y hora es de que algunos de nosotros empecemos. por ejemplo, nada tengo contra los love-ins siempre que NO SE ME OBLIGUE A ASISTIR. ni siquiera estoy contra el amor, pero hablábamos de la peste, ¿no es cierto?incluso yo, que soy carne de peste selecta, incluso yo me enfrenté una vez a una peste. andaba, por entonces, trabajando doce horas de noche, Dios me perdone y Dios perdone a Dios, pero, aun así, aquella apestosísima peste no podía evitar telefonearme todas las mañanas hacia las nueve. me acostaba sobre las siete y media y, tras un par de botellas de cerveza, solía arreglármelas para dormir un poco. lo tenía todo minuciosamente cronometrado. y él me hacía siempre la misma vieja y vulgar jugada. sólo quería saber que me había despertado y oír mi voz destemplada contestarle. él tosía, maullaba, carraspeaba, escupía. «escucha», le dije por fin, «¿por qué demonios me despiertas siempre a las nueve? sabes que trabajo toda la noche. ¡tengo un turno de doce horas! ¿por qué diablos insistes en despertarme a las nueve? »-creí -dijo- que pensabas ir a las carreras. quería cogerte antes de que salieras para el hipódromo.-e scucha -dije-, la primera apuesta es a la una y cuarenta y cinco, además ¿cómo diablos piensas que voy a apostar en las carreras trabajando doce horas de noche? ¿cómo demonios crees que puedo trabajar tanto? tengo que dormir, cagar, bañarme, comer, joder, comprar cordones nuevos para los zapatos. toda esa mierda. ¿es que no tienes sentido de la realidad? ¿no te das cuenta de que cuando llego del trabajo me han estrujado totalmente? ¿no te das cuenta de que no queda nada? no podría llegar siquiera al hipódromo. no tengo fuerzas ni para rascarme el culo. ¿por qué diablos sigues telefoneándome a las nueve todas las mañanas?su voz tembló de emoción como se dice...- quería cogerte antes de que te fueras al hipódromo.era inútil. colgué el aparato. luego, cogí una caja grande de cartón. y cogí el teléfono y lo metí en el fondo de aquella caja grande de cartón. y rellené la maldita caja sólidamente con trapos. lo hacía todas las mañanas cuando llegaba y sacaba el teléfono cuando me despertaba. así maté a la peste. vino a verme un día.- ¿cómo es que ya no contestas al teléfono? -me preguntó. -meto el teléfono en una caja de trapos cuando llego a casa. -¿pero no te das cuenta de que al meter el teléfono en una caja de trapos, simbólicamente estás metiéndome a mí en una caja de trapos?le miré y dije, muy lenta y calmosamente:- sí me doy cuenta.nuestra relación nunca volvió a ser igual a partir de entonces. un amigo mío, un hombre mayor que yo, pero lleno de vida y no artista (gracias a Dios) me dijo: «McClintock me telefonea tres veces al día. ¿aún te llama a ti?- no, ya no.todos se ríen de los McClintocks, pero los McClintocks no se dan cuenta nunca de que son los McClintocks. es muy fácil distinguir a un McClintock: llevan todos una libretita de tapas negras llena de números de teléfono. si tienes teléfono, cuidado. la peste se apoderará de tu teléfono, asegurándote primero que no es conferencia (lo es) y luego empezará a descargar su interminable y venenosa perorata en el oído del desdichado oyente, esos tipos peste-McClintock son capaces de hablar horas, y aunque intentes no escuchar es imposible no hacerlo y sientes una especie de melancólica simpatía por el pobre individuo que está al otro agónico extremo del hilo.quizás algún día se construya, reconstruya, el mundo, de modo que la peste, en virtud de la generosidad de sistemas claros y vida decente no sea ya la peste. existe la teoría de que crean la peste cosas que no deberían existir. mal gobierno, atmósfera viciada, relaciones sexuales jodidas, una madre con un brazo de madera, etc. nunca sabremos si llegará o no la sociedad utópica. pero de momento aún tenemos esas áreas jodidas de humanidad con las que hay que tratar: las hordas del hambre, los negros los blancos y los rojos, las bombas que duermen, los love-ins, los hippies, los no tan hippies, Johnson, las cucarachas de Albuquerque, la mala cerveza, la blenorragia, los editoriales apestosos, esto y lo otro y lo de más allá, y la Peste. la peste aún está aquí. yo vivo hoy, no mañana. mi utopía significa menos peste AHORA. y estoy seguro de que me gustaría oír tu historia. estoy seguro de que cada uno de nosotros soporta uno o dos McClintocks. puede que me hicieses reír con tus historias sobre el McClintockpeste. ¡¡¡¡Dios, lo que me recuerda!!!! ¡QUE NUNCA HE OIDO REIRSE A UN MCCLINTOCK!piénsalo.piensa en todas las pestes que hayas conocido y pregúntate si se han reído alguna vez. ¿se han reído?Dios mío, y ahora que lo pienso, no es que yo me ría gran cosa. no puedo reírme más que cuando estoy solo. ¿habré estado escribiendo sobre mí mismo? una peste apestada por pestes. piénsalo. toda una colonia de pestes retorciéndose y clavando colmillo y 69-ando. ¿¿69-ando?? encendamos un chester y olvidemos el asunto. hasta mañana. mañana te veo. metido en una caja de trapos y lindas tetitas de cobra.hola. ¿no te desperté, verdad? no creo.

Notas sobre la peste, Charles Bukowski. Extraído de "La máquina de follar".

Friday, January 29, 2010

Ultimos libros ( 09-2009 al 1-2010 )

Bukowski: Mujeres,Hollywood,Factotum,Cartero, La senda del perdedor,Pulp,Hijo de Satanás. Bastante bien todos, los que menos me han gustado Cartero e Hijo de Satanas.

Burroughs: Yonki ( bien ) y El almuerzo desnudo ( una locura, no me lo acabé )

Christopher Moore: La sanguijuela de mi niña ( bastante divertido )

Hunter S. Thomson: Miedo y asco en Las Vegas ( una gran sopresa, me gustó mucho )

John Ajvide Lindqvist: Déjame entrar ( está bien, pero se me hizo un poco pesado )

Tuesday, November 24, 2009

Necesito escribir esto en algún sitio:

"Me desperté deprimido. Miré el techo, las grietas del techo. Vi en ellas un búfalo que se lanzaba sobre algo. Pensé que era sobre mí. Luego vi una serpiente con un conejo en la boca. El sol entraba a través de las rajas de las persianas y formaba una esvástica en mi vientre. El agujero del culo me escocía. ¿Sería que tenía otra vez hemorroides? Tenía el cuello rígido y la boca me sabía a leche agria.
Me levanté y fui hacia el cuarto de baño. Odiaba mirarme en aquel espejopero lo hice. Vi depresión y derrota. Unas bolsas oscuras debajo de lo sojos. Ojillos cobardes, los ojos de un roedor atrapado por un jodido gato.Tenía la carne floja. Parecía como si le disgustara ser parte de mí. Las cejas retorcidas para abajo parecían enloquecidas, unos pelos de cejas enloquecidas. Horrible. Tenía un aspecto asqueroso. Y ni siquiera tenía ganas de mover el vientre. Estaba atrancado. Me dirigí al retrete a mear.Apunté bien pero no sé por qué salió de lado y se estrelló en el suelo.Intenté apuntar mejor y meé toda la tapa del retrete que me había olvidado de levantar. Arranqué un buen pedazo de papel higiénico y lo limpié. Limpié el asiento. Eché el papel dentro de la taza y tiré de la cadena. Fui a laventana, miré hacia afuera y vi una cagada de gato en el tejado de la casade al lado. Luego me di la vuelta, busqué el cepillo de dientes, apreté eltubo. Salió demasiado. Rebasó el cepillo y cayó al lavabo. Era verde. Era como un gusano verde. Metí un dedo, cogí un poco, lo puse en el cepillo yempecé a cepillarme. ¡Dientes! ¡Vaya una maldita cosa! Tenemos que comer ycomer y volver a comer. Somos asquerosos, condenados a nuestros pequeños ysucios hábitos. Comer y tirarse pedos y rascarse y sonreír y marcharse de vacaciones.Terminé de cepillarme los dientes y me volví a la cama. No me quedaba ninguna energía, ningún ánimo. No era más que una chincheta. Un pedazo delinóleo.Decicí quedarme en la cama hasta mediodía. Quizá para entonces la mitad del mundo se habría muerto y sería sólo la mitad de duro de sobrellevar. Quizási me levantase a mediodía tendría mejor aspecto, me encontraría mejor. Una vez conocí a un tipo que no defecaba desde hacía días. Al final simplemente explotó. De verdad. La mierda le salió volando de la barriga.Luego sonó el teléfono. Lo dejé sonar. Nunca contesto al teléfono por la mañana. Sonó 5 veces y luego paró. Ya. Estaba a solas conmigo. Y como era asqueroso, era mejor que estar con otra persona, con cualquier persona de las que andan por ahí con sus penosas triquiñuelas y juegos de manos. Me subí las mantas hasta el cuello y esperé.
"

Fragmento de "Pulp" - Charles Bukowski

Friday, September 19, 2008

Andalucía

El coche perseguía ferozmente la línea discontinua preocupado por no malgastar un solo minuto. Mientras, su cabeza, que apenas conocía diez veranos, rebotaba suavemente contra el cristal de una de las ventanillas de atrás. Tenía los ojos abiertos, la vista fija en los árboles y una mente calmada, verde. Podía imaginarse recostado junto a un viejo roble, escuchando el frescor de la hierba, sintiendo la paz de la naturaleza y el amor de la tierra. Caía el sol en una dorada tarde de verano. Andalucía le hacía feliz.

Saturday, March 15, 2008

Nietzsche, " Sobre verdad y mentira en sentido extramoral ".

En algun apartado rincón del universo,desperdigado en innumerables sistemas solares centelleantes, hubo una vez un astro en el que animales astutos inventaron el conocer. Fue el minuto más soberbio y más mentiroso de la "historia universal" : pero, a fin de cuentas, sólo un minuto.Despúes de respirar la naturaleza unas pocas veces, el astro se entumeció y los animales astutos tuvieron que perecer.
Alguien podria inventar una fábula como ésta y , sin embargo, no habría ilustrado suficientemente cuán lamentable, cuán sombrío y caduco,cuán inútil y arbitrario es el aspecto que tiene el intelecto humano dentro de la naturaleza, hubo eternidades en las que no existió; cuando de nuevo se haya acabado, no habrá sucedido nada. Pûes no hay para ese intelecto humano ninguna misión ulterior que conduzca más allá de la vida humana. No es sino humano y solamente su poseedor y progenitor lo toma tan patéticamente como si en él se moviesen los goznes del mundo.

Sunday, February 17, 2008

Coñorelato:

Mi mujer estuvo a punto ,en su juventud, de saltar a la fama, en el teatro y en el cine, pero tuvo que dejar su carrera por motivos personales. Tiene un coño casi famoso.
Yo lo quiero mucho, por lo que pudo llegar a ser
Inventos - Seguridad en los taxis

Sobre la seguridad de los taxistas he pensado un procedimiento que se debería poner en marcha lo antes posible:
Antes de que un cliente se suba a un taxi, éste le pasa al taxista su DNI por una rendija preparada en la ventanilla delantera del vehículo, el taxista pasa el DNI por un lector electrónico que fotografía ambas caras del documento y envía los a un servidor central donde quedan registrados los datos del cliente y la hora exacta del servicio.
Con esto, en cualquier ataque a un taxista quedaría registrada la identidad del agresor, por lo que disuadiría a la mayoría de delicuentes de tan siquiera intentarlo.
No hay DNI, no hay servicio.