Santi era un ratón como otro cualquiera, solía cenar en casa pronto con sus padres mientras oía historias de lo más absurdas en el aparato. No entendía por que su padre se reía tanto con esas historias, reía y gritaba, daba palmas y pataleaba, animando siempre a los demás a hacer lo mismo. El maldito aparato, pensaba Santi, nos va a volver más locos a todos.
A eso de las 22:30 Santi dejaba la casa y se dedidcaba a lo que más le gustaba, vagar por la ciudad sin rumbo alguno escuchando parte de las conversaciones de la gente. Así ,él se sentía como una persona normal y podía imaginarse siendo el protagonista de esas vidas ajenas.
Santi volvía siempre llorando a casa, con la ropa rasgada, y entonces se daba cuenta de que , otra noche más, no sería capaz de evitarlo; despertaba a su hermano pequeño y lo agitaba gritandole:
Soy una persona normal ! , y no soy un ratón. Su hermano pequeño, con lagrimas en los ojos, esperaba que pasara la tormenta en silencio y volvía a dormir, intentado recuperar su descanso interrumpido
A eso de las 22:30 Santi dejaba la casa y se dedidcaba a lo que más le gustaba, vagar por la ciudad sin rumbo alguno escuchando parte de las conversaciones de la gente. Así ,él se sentía como una persona normal y podía imaginarse siendo el protagonista de esas vidas ajenas.
Santi volvía siempre llorando a casa, con la ropa rasgada, y entonces se daba cuenta de que , otra noche más, no sería capaz de evitarlo; despertaba a su hermano pequeño y lo agitaba gritandole:
Soy una persona normal ! , y no soy un ratón. Su hermano pequeño, con lagrimas en los ojos, esperaba que pasara la tormenta en silencio y volvía a dormir, intentado recuperar su descanso interrumpido

0 Comments:
Post a Comment
<< Home